1. - El médico católico reafirma su vocación de defender la dignidad
del ser humano desde su concepción hasta su muerte natural.
2.- No existe la medicina con apellidos (católica o no); los médicos
católicos, servidores de los enfermos, defienden la posibilidad de
enriquecer con el pensamiento católico a la Medicina, entendida como
un servicio a la salud y mejora del paciente, en coherencia con los
principios y valores que surgen del Evangelio que son
permanentemente actualizados y difundidos por el Magisterio de la
Iglesia.
3. - En un mundo marcado por la pluralidad, la diversidad,
economicista, masificado y con tendencia a la judicializaciòn, el
médico católico debe aspirar a un nivel de excelencia profesional,
basada en una constante superación a través del estudio, la
investigación y el trato con el paciente.
4. - Con el debido respeto hacia las personas y sus creencias, hay
que eliminar eufemismos en el trato con los pacientes. El paciente
tiene derecho a recibir en forma clara y comprensible toda la
información científica relevante para que pueda formarse una opinión
veraz de su situación y decidir en consecuencia.
5. - Toda técnica y forma de diagnóstico que suponga tratar al
paciente como un objeto es reprobable. La medicina está al servicio
de la mejoría, el bienestar y el respeto a la dignidad de cada ser
humano y no a instrumentalizarlo por muy buenos que pudieran parecer
los fines. Un ejemplo de esto es la fecundación in Vitro, técnica
similar a un proceso industrial que, entre otras cosas, conlleva a
desechar los embriones humanos sobrantes y a los que no cumplen los
controles de calidad.
6. - La bioética es una ciencia interdisciplinaria esencial que debe
cultivar el médico católico, ya que ésta, siguiendo la Ley Natural
inscrita por Dios en cada hombre, encuentra sus fuentes en las
ciencias experimentales puestas en relación con la medicina, la
filosofía y el derecho.
7. - La profesión médica tiene un valor intrínseco que debe
valorarse y reconocerse adecuadamente, ya que acompaña de forma muy
especial al paciente desde el inicio hasta el final de su vida
tratando de ayudarle, física y psíquicamente a humanizar su vida,
sea cual sea la situación en la que se encuentre. Los médicos
católicos insisten en la necesidad de estudiar y enseñar la ética
profesional con el objeto de dar respuestas específicas para cada
caso.
8. - El médico católico no se puede desentender de las propuestas y
reformas que se debaten en su entorno social y político y que puedan
tener una repercusión importante en la salud pública. Es un derecho
y un deber profesional ofrecer su diagnóstico veraz y contrastado en
estas cuestiones que además pueden incidir directamente en el bien
común. Actuar así es un deber como profesional de la medicina y como
ciudadano comprometido con el bien común.
9. - En el IV Congreso de la Federación de Asociaciones Médicas
Católicas de Latinoamérica, se expusieron aportes educativos de la
sexualidad humana. Cambiar conductas a través de la convicción es un
aporte que necesita formación y apoyo gubernamental para llevarse a
cabo.
Se señaló que la píldora del día después científicamente tiene una
eficacia mínima como anticonceptivo para lo que debe tomarse 2 o más
días antes de la relación sexual. En cambio, su poder abortivo es
muy eficaz ya que la dosis del principio activo es 50 veces superior
a la dosis de un anticonceptivo ordinario.
10. - La revisión del tema de la vida humana "Nacer, Vivir y Morir
con dignidad", las amenazas contra estas distintas etapas de la
existencia y el esfuerzo que se realiza para contrarrestarlas,
convocó a muchos expertos de estos temas que acudieron a compartir
sus conocimientos, actualizar posiciones y a fortalecerse para las
tareas del futuro. Finalizó el encuentro alertando acerca de la
información distorsionada, la más de las veces antivalòrica, que
entregan los medios de comunicación, haciendo críticas fundamentadas
a los programas infantiles y a los opinòlogos de moda en los medios
de comunicación que emiten opiniones importantes en forma
superficial, muchas veces sesgadas e insuficientemente informados.
FAMCLAM
14/V/05