1. Las terapias de reemplazo y trasplante celular
En
los últimos años los avances en la Genética humana, la Biología
Molecular y Celular, y la Terapia Génica han dado lugar a un cambio
considerable en los planteamientos terapéuticos, de forma que los
nuevos tratamientos de la Terapia Celular (modificación genética y
la maduración y transplante de células troncales, o las
combinaciones de ambas (se presentan muy prometedores. A su vez, la
aplicación clínica de la técnica de fertilización in vitro en los
hombres, y la Biología Celular del Desarrollo han permitido conocer
más a fondo los pasos iniciales de la embriogénesis, lo que ha
abierto la manipulación de los embriones de mamíferos. Por otra
parte, las técnicas de producción de animales transgénicos (animales
en los que se había introducido un gen extraño durante las primeras
etapas de su desarrollo embrionario(, impulsó el aislamiento,
cultivo y modificación genética de las células del embrión de
mamíferos de muy pocos días.
Con
mayor o menor intensidad, los tejidos y órganos humanos tienen
capacidad para repararse y regenerarse por sí mismos. Diversas
enfermedades humanas, incluidas el Parkinson, alteraciones
cardiacas, diabetes, etc., implican una degeneración celular
irreversible. Por ello se busca un método que permita producir,
utilizando mecanismos similares a los que usa el organismo de forma
natural, células humanas intactas in vivo, o bien in vitro, y en
este caso transplantarlas o inyectarlas al paciente, para reparar
los tejidos u órganos que se han alterado. Esta reparación de
tejidos se basa fundamentalmente en la utilización de células madre
o troncales (stem cells). Son células que se caracterizan porque
tienen la posibilidad de madurar y diferenciarse hacia tipos
celulares específicos, y por poseer una capacidad ilimitada de
perpetuarse por multiplicación. Aunque queda un largo camino por
recorrer, diversos intentos con ratón, y alguno con humanos, indican
ya que es posible una medicina reparadora (Kaji E.H. y Leiden J.M.,
2001)
1.1. Terapia Génica
La
identificación de genes implicados en enfermedades humanas, y el
desarrollo de nuevos vectores capaces de dirigir los genes deseados
a diferentes tejidos in vivo, han dado lugar a nuevos y
significativos progresos en el área conocida como Terapia Génica.
Con este tratamiento se trata de modificar algunos genes en el
interior de las células y producir así el efecto terapéutico
deseado. Las modificaciones genéticas pueden llevarse a cabo en
cultivo, y las células manipuladas se administran después al
paciente; o, pueden implicar procesos de modificación de células in
vivo (Mulligan R.C., 1993; Fuchs E., y Segre J.A., 2000). La mayor
parte de los estudios que se han realizado hasta la fecha pretenden
reemplazar un gen defectuoso por una copia normal; es éste el caso
de enfermedades causadas por la alteración de un sólo gen; así
ocurre con del gen regulador transmembrana en el epitelio
respiratorio de enfermos con fibrosis quística (Knowles M.R., et
al., 1995), o el gen del receptor de LDL en el hígado de pacientes
con hipercolesterolemia familiar (Grossman M., et al., 1994).
También se usan estos procedimientos en terapias antitumorales en
que se introducen genes capaces de producir una reacción citotóxica,
como el de la timidina quinasa del virus herpes simple (Vile R.G.,
et al., 2000) o genes angiogénicos, como el factor de crecimiento
vascular endotelial, en el tratamiento de la isquemia
cardiomiopática (Losordo D.W., et al., 1998). Se investigan las
bases genéticas de enfermedades complejas, multigénicas, como la
diabetes mellitus o la enfermedad de Alzheimer, con el fin de
corregir y reemplazar las células nerviosas, o las células beta del
páncreas destruidas.
1.2. Terapia celular con células madre
Las
células madre más características son las células embrionarias
primitivas totipotentes que se generan tras las primeras divisiones
del cigoto, constituyendo el organismo embrión y que si por algún
motivo se separan, cada una de ellas podría dar lugar a otro
individuo. Desde los estados más precoces comienza el proceso de
diferenciación celular de forma que las células de cualquier
organismo recorren trayectorias biológicas diversas que las hacen
células "diferenciadas"; esto es, con características morfológicas y
funcionales especializadas. El embrión, después de las primeras
divisiones, se reorganiza y en su interior comienza a formarse una
cavidad, el blastocele; las células del embrión, que entonces se
llama blastocisto, empiezan a diferenciarse en dos tipos: el
trofoblasto que forma una envuelta externa, y un grupo compacto de
células en la parte interna, que recibe el nombre de masa celular
interna y de las que se derivarán todas las células del embrión, del
feto y del organismo adulto. Son éstas las llamadas células madre
pluripotentes, por su capacidad de originar múltiples tipos
celulares. Por último, las células madre multipotentes se encuentran
en los diferentes tejidos adultos y pueden dar lugar a distintas
estirpes celulares, dependiendo de factores externos.
Algunos descubrimientos han revolucionado recientemente la Biología
de las células troncales y han mostrado el potencial clínico de
éstas células para paliar diversas enfermedades humanas. En primer
lugar se han detectado células troncales (que mantienen la capacidad
de proliferar y madurar hacia diferentes tipos celulares tanto in
vitro como in vivo( en órganos, como el cerebro (Johansson C.B., et
al., 1999; Morrison S.J., et al., 1999; Doetsch F., et al., 1999) y
el músculo (Gussoni E., et al., 1999), que se pensaba, hasta hace
poco tiempo, que carecían de potencial regenerativo. Estudios con
animales han sugerido que las células con capacidad de proliferación
en el sistema nervioso central desempeñan un papel importante en los
procesos de memoria y aprendizaje (Goldman S.A. y Nottebohm F.,
1983); y además cultivadas y transplantadas al sistema nervioso
central son capaces de diferenciarse a neuronas maduras. Igualmente
las células progenitoras inmaduras del músculo esquelético (mioblastos)
han podido cultivarse in vitro y después de transplante se han
diferenciando y repoblando la zona muscular dañada (Beauchamp J.R.,
et al., 1999). En segundo lugar, se ha comprobado que estas células
madre de adulto, especificas de órgano, tienen una gran plasticidad
y una vez aisladas se diferencian a una variedad de tipos celulares.
Por ejemplo, en experimentos con animales se ha demostrado que las
células madre neurales se diferencian para dar linajes
hematopoyéticos (Bjornson C.R., et al., 1999), de forma semejante a
como lo hacen las procedentes de la médula ósea pasan a tipos no-hematopoyéticos,
incluyendo el músculo esquelético (Ferrari G., et al., 1998),
microglía (Eglitis M.A.,1997) y astroglía (Kopen G.C., et al., 1999)
en el cerebro, y a hepatocitos (Petersen B.E. et al. 1999). Estos
hechos sugieren la posibilidad de que las células madre de la medula
ósea se puedan llegar a transplantar en tratamientos de enfermedades
como distrofia muscular, Parkinson, infarto, o fallo hepático. En
tercer lugar, otros trabajos se han dirigido hacia la diferenciación
de células troncales embrionarias pluripotentes humanas (ES),
aisladas de la masa celular interna del embrión en los primeros días
de desarrollo (blastocisto), que se han diferenciado in vitro hacia
una amplia variedad de tipos celulares (Thomson, J.A., et al., 1998;
Shamblott M.J., et al. 1998; Nagy A., et al., 1993). Estas células
muestran, en condiciones de cultivo adecuadas, una ilimitada
capacidad de replicación al mismo tiempo que mantienen la capacidad
de dar diferenciación original; así, una vez reimplantadas a un
blastocisto contribuyen a la formación de los órganos del organismo
resultante, o asociadas entre sí vuelven a producir la envoltura
celular externa del blastocisto, el trofoblasto, originando un
embrión clónico del inicial. Ensayos con roedores han indicado que
es posible ese tipo de tratamiento, ya que el transplante de células
madre embrionarias, diferenciadas a oligodendrocitos y astrocitos,
fue capaz de regenerar la mielina en varias zonas del cerebro de
animales que padecen las alteraciones equivalentes de la alteración
humana desmielinizante conocida como enfermedad de Pelizaeus-Merzbacher
(Brustle, O., et al., 1999). Las células embrionarias
pluripotenciales, diferenciadas in vitro, podrían suponer un
potencial terapéutico, que siempre arrastraría la ilicitud ética de
la destrucción de embriones humanos.
1.3. Obtención de células madre por clonación
La
mayor demostración de la plasticidad de células de adulto, y otro
paso fundamental para poner en marcha la medicina reparadora, fueron
los experimentos de clonación que permitieron el nacimiento, en
1997, de la oveja "Dolly", que se llevó a cabo por transferencia del
núcleo de una célula somática de la glándula mamaria a un oocito
desnucleado (Wilmut I., et al.,1997). Se demostró así que la
información genética del núcleo de una célula diferenciada puede ser
artificialmente reprogramada y desdiferenciada hasta recuperar la
información de una célula totipotente capaz de emitir el mensaje
genético completo y dar origen a un nuevo individuo. De esta forma
se ha hecho posible generar in vitro células troncales con potencial
terapéutico a partir de un número pequeño de células diferenciadas
del paciente a tratar (por ejemplo una muestra de piel o biopsia
muscular), sin el problema de rechazo inmune de cualquier
transplante que proceda de células de donante. Conocido con el
ambiguo nombre de "clonación terapeutica" este tratamiento supone la
creación de un hermano clónico del paciente, que se destruiría en
una etapa inicial de su desarrollo embrionario para convertirse en
donante de las células de su organismo; por ser un clon del
paciente, con igual dotación genética que él, evitaría el problema
del rechazo del injerto celular. La clonación terapéutica está
encaminada a crear embriones para ser utilizados como material con
fines terapéuticos. De forma similar, las células de la masa interna
del blastocisto, a las que nos hemos referido antes, conocidas como
células madre pluripotenciales embrionarias pueden usarse para
clonación ("paraclonación" o clonación por gemelación) de un embrión
en estado de blastocisto.
Las
firmas Stem Cells Sciences y Biotrasplant consideran que el problema
ético de la clonación terapéutica podría resolverse utilizando
óvulos de animales, especialmente cerdos, filogenéticamente muy
cercanos a los seres humanos. En este sentido, ya en 1998,
científicos de Advance Cell Techonology, transfirieron material
genético humano a óvulos de vacas, consiguiendo un embrión que se
dejó vivir solamente unos días; y Stem Cells Sciencies informó el 6
de noviembre de 2000 que habían realizado un experimento similar
utilizando óvulos de ratones. Para tratar de justificar éticamente
su experimento, la empresa afirmó que los óvulos de ratones no
aportaban material genético al híbrido, aunque el 3-4% del material
genético del nuevo ser proviene del ADN mitocondrial suministrado
por los óvulos.
1.4. Reprogramación genética
Se
ha iniciado el desarrollo de una técnica alternativa a la clonación
terapéutica que consiste en fusionar una célula somática del
paciente con una célula "aceptora" –una célula madre embrionaria,
que contiene las señales adecuadas–, de forma que se desarrolle
directamente al tipo celular que necesita el paciente. El precedente
es una investigación, dirigida por Azim Surani (Tada M., et al.,
1997) y llevada a cabo por investigadores de la "Wellcome/CRC
Institute of Cancer Research and Developmental Biology" en
Cambridge; fabricaron una célula híbrida de ratón entre un timocito
y una célula madre embrionaria germinal (precursora de los gametos)
que fue capaz de diferenciarse a una amplia variedad de tipos
celulares de forma semejante a una típica célula madre embrionaria.
Se pretende de este modo desdiferenciar células somáticas adultas
hasta células madre embrionarias; posteriormente se cultivarían para
obtener células del tejido original, o de otro tejido. En el
Congreso de la Sociedad Británica de Fertilidad, celebrado el
23 de febrero de 2001, investigadores de la firma comercial
PPL Therapeutics, en la que participa también el Instituto Roslin,
informaron que habían logrado transformar células adultas de piel de
vaca en células madre multipotentes, y habían obtenido de ellas
células de músculo cardiaco. Es éste un gran paso para la
posibilidad de crear células de diversos tejidos a partir de células
adultas de otros, sin tener que recurrir a las células madre
embrionarias y por tanto eliminando los graves problemas éticos que
conlleva el uso de las mismas.
1.5. Terapias combinadas
Una
combinación de las Terapias Génica y Celular puede ser útil para el
tratamiento de algunas enfermedades. Por ejemplo, el implante de
células madre de músculo esquelético, previamente modificadas
genéticamente para que expresen y secreten proteínas, como la
eritropoyetina o la hormona de crecimiento, permitiría un aporte
estable de proteínas con capacidad terapéutica a la circulación
sistémica; de igual forma células del miocardio o del hígado a las
que se les inserta una copia del gen que tienen defectuoso pueden
ser útiles en el tratamiento de pacientes con mutaciones heredadas
en un gen, como la hemofilia o la distrofia muscular (Barr E. y
Leiden J.M., 1991; Ye X. , et al., 1999; Bohl D., et al., 1997 ).
Durante años se ha intentado introducir copias normales del gen de
la distrofina para producir la proteína normal en el músculo de
pacientes con distrofia muscular de Duchenne (Morgan J.E., 1994).
También en el laboratorio de Kunkel se inyectaron mioblastos sanos
procedentes de un familiar, pero el gen que codifica esta proteína
se dejó de expresar al cabo de seis meses (Gussoni E., et al.,
1997). Más recientemente este equipo ha publicado el resultado
positivo de tratar ratones con este tipo de enfermedad con células
madre de la médula ósea y musculares (Gussoni E., et al., 1999). En
este sentido los avances que se están dando para conocer la
expresión selectiva de genes en células con fenotipo troncal son muy
prometedores (Phillips R.L., et al., 2000; cfr. Ihor Lemischka y G.
Christian Overton; http://stemcell.princeton.edu); se usa la técnica
de sustracción de genes de genotecas de células troncales de las de
células diferenciadas y se ha identificado ya mas de 2000 genes
activos en estas células. Se podría evitar, corrigiendo las células,
la proliferación de las sanguíneas en leucemias. Las células madre
de la médula ósea son muy aptas para la transferencia de genes:
gracias a su capacidad de hematopoyésis aportarían un suministro de
células sanguíneas modificadas genéticamente. Se ha descrito una
proteína de señalización intercelular ("sonic hedgehog") que
estimula el crecimiento de células madre de adulto y se plantea su
uso en tratamiento de tumores en que los enfermos han sufrido
quimioterapia o radiación y reemplazar así su sistema inmunitario
(Bhardwaj G., et al., 2001).
Otra posibilidad de terapia combinada se basa en la capacidad de las
células madre de migrar a sitios específicos. Esto permite
utilizarlas también para transportar fármacos hasta diversos tejidos
patológicos, o lesionados, según se comprueba en las interesantes
investigaciones de Karen Aboody (Aboody K., et al., 2000) en las que
inserta en células madre un gen capaz de reducir diversos tipos de
tumores. Inyectando estas células madre portadoras del gen en
distintos lugares del cerebro de ratas, demuestra que las células
madre inyectadas emigran hacia el tumor, lo rodean y eliminan un
gran número de sus células patológicas, disminuyendo así el tamaño
del tumor.
1.6. Obtención de órganos o tejidos
La
conversión en cultivo de células madre obtenidas de tejido adulto
hacia células de diferentes tejidos, conduce en general a una masa
amorfa del nuevo tejido o a su inserción en el tejido al que se
transplantan. No parece aún asequible la formación de órganos
completos a partir de estas células madre (McCarty M., et al.,
2000); tendrían para ello que crecer sobre un esqueleto de fibras
sobre el que las células que se van generando puedan ordenarse; así
se está intentando la creación de tejido cardiaco humano.
2.
Fuentes de células troncales humanas y potencial terapéutico
El
año 1999 se ha considerado el año de reinado de las células
troncales y se afirma que las células pluripotenciales adultas han
"destronado" a las embrionarias en lo que se refiere a las
posibilidad de su uso con fines terapéuticos (Keller G. y Snodgrass
H.R., 1999; Pedersen R.A., 1999; Weissman I.L., 2000). En 1998, dos
equipos de investigadores (Thomson, J.A., et al.,1998; Shamblott et
al., 1998) consiguieron madurar células extraídas de embriones
humanos y las desarrollaron en el laboratorio con la capacidad de
convertirse en células de los distintos tejidos. El debate suscitado
por la destrucción de embriones de los que se obtienen las células
pluripotentes ha potenciado la orientación de muchos otros trabajos
hacia células madre de organismos adultos. Los primeros frutos se
recogieron a principios del año 1999, cuando un grupo de científicos
italianos y canadienses (Bjornson, C.R. et al., 1999) demostraron
que las células madre neurales de organismos adultos son capaces de
diferenciarse a células del sistema hematopoyético. Este hallazgo
confirma que las señales del entorno donde se sitúan las células
troncales condicionan su función futura y por ello una célula madre
adulta puede abandonar su función originaria y adoptar una nueva
capacidad.
La
Terapia Celular podrá llevarse a cabo de diferentes maneras: a)
mediante inclusión en el propio tejido lesionado de fracciones
"sanas" de ese mismo tejido, b) por inclusión en el tejido dañado, o
en el torrente circulatorio del paciente, de células madre de ese
mismo o de otro tejido. Las células madre son capaces de migrar y de
diferenciarse a células del tejido correspondiente. Con estos
tratamientos se han obtenido ya resultados clínicos patentes y
manifiestos en áreas como los trasplantes de médula ósea o el
tratamiento de quemados con queratinocitos cultivados en el
laboratorio. Es, por tanto, esperable que las estrategias derivadas
de la utilización de células pluripotenciales de embriones y de
adulto alcancen los objetivos que la investigación básica y clínica
tiene planteados. Y es muy deseable también que los científicos sean
capaces de rechazar las amplísimas ofertas financieras para producir
y usar embriones humanos, o clonar al paciente, y de emplearse de
lleno en las potentes reservas de células madre pluripotentes o
multipotentes del organismo (cfr. comentarios en Perry D., 2000;
Young F.E., 2000; Gao Z., et al., 2001; Vogel G., 2001).
2.1. Células madre pluripotentes de embriones humanos
En
el experimento del equipo de Thomson (Thomson, J.A., et al., 1998)
se aislaron las células directamente de la masa celular interna de
blastocistos humanos recibidos como embriones excedentes de clínicas
de fecundación in vitro. Las células aisladas se cultivaron en un
estrato de fibroblastos de ratón irradiados, donde se multiplican y
confluyen hasta la formación de colonias llamadas "cuerpos
embrioides" (Itskovitz-Eldor, J., 2000) con las tres capas
germinales. Por cultivos repetidos de las células de las colonias
obtenidas se consigue una línea con capacidad de multiplicación
indefinida que conserva las características de células troncales
durante meses y años. En los experimentos del equipo de Gearhart
(Shamblott et al., 1998) las células troncales se aislaron de fetos
abortados; concretamente de la región del feto destinada a
desarrollarse a gónadas y formar las células germinales. A pesar de
la diferente fuente de obtención las células madre pluripotenciales
que se obtuvieron son muy similares.
Las
células aisladas del blatocisto (embrionic stem, ES) humano (Bongso
A., et. al., 1994) mantienen la telomerasa (Betts D.H. y King W.A.
1999) por lo que se replican de forma indefinida. Se diferencian
reguladas por los factores del medio (Watt F.M. y Hogan B.L., 2000)
y están muy relacionadas con el primitivo ectodermo (Evans M. y
Kaufman M.,1981). Estas células ES difieren de las llamadas del
carcinoma embrionario (EC), presentes también en el embrión temprano
y que transferidas a animales se desarrollan in vivo para dar
teratomas tumorales (Andrews P.W.et al., 1984); y difieren también
de las embrionarias de la línea germinal (EG) descritas en 1998
(Shamblott M.J., et al., 1998). Se han conseguido líneas celulares a
partir de las del embrión temprano (H9.1 y H9.2) que retienen las
propiedades de estas incluida la capacidad de proliferar, generar
teratomas in vivo, y diferenciarse a células que derivan de las tres
capas germinales (Amit M., et al., 2000). Más aún, las células madre
del embrión expresan en la membrana antígenos característicos de las
primeros estados del desarrollo embrionario, tales como el SSEA-3 y
SSEA-4 (Thomson J.A. y Marshall V.S., 1998), que mantienen las
interacciones especificas entre ellas, por lo que cuando se retiran
de los lechos biológicos en que crecen y se ponen en cultivo forman,
entre los 7 y 14 días, embriones en estado de mórula y blastocisto y
diferencian un trofoblasto (Itskovitz-Eldor J., et al. 2000).
2.1.1. Totipotencialidad de las células madre del embrión
Las
células madre del embrión se diferencian para dar una gran variedad
de tipos celulares (Rathjen P.D., et al. 1998; Keller G.M., 1995):
cardiomiocitos, progenitores hematopoyéticos, miocitos esqueléticos
(Doetschman T.C., et al., 1985), células musculares (Baker R.K., y
Lyons G.E.,1996; Rohwedel J., et al., 1994; Drab M., et al., 1997),
adipocitos (Dani C., 1999), condriocitos (Poliard A., et al., 1995)
células endoteliales (Risau W., et al., 1988), melanocitos (Yamane
T., et al., 1999), neuronas y células de la glía (Brustle O., et
al., 1999; Bain G., et al., 1995) y por último células de los
islotes beta pancreáticos (Soria B., et al., 2000). Y se desarrollan
además hasta dar endodermo primitivo (Abe K., et al., 1996)
expresando genes restringidos de las células madre de las tres capas
germinales (Schuldiner M., et al., 2000).
Si
bien la novedad de los artículos científicos de los equipos de
Thomson y Gearhart de 1998, a los que nos hemos referido, consistía
en que se habían cultivado por primera vez células madre de
embriones humanos durante un tiempo y que estas células demostraban
capacidad de diferenciarse, las informaciones divulgadas en algunos
medios llevaban a concluir erróneamente que los científicos estaban
a punto de dominar la síntesis artificial de órganos para
trasplantes. El debate suscitado por la destrucción de embriones
continúa presentando, y urgiendo, esta investigación como el mejor
método para curar enfermedades que como la de Parkinson, Alzehimer,
la diabetes o el infarto de miocardio padecen un elevado número de
personas. Sin embargo, y además de los inconvenientes éticos,
justamente por la pluripotencialidad, que es totipotencialidad, de
las células embrionarias troncales están sin resolver las técnicas
que permitan dirigirlas en la dirección deseada para el transplante
terapéutico y también está por controlar su proliferación
indeterminada (Shamblott M.J., et al., 2001); de hecho, provocaron
tumores en los experimentos realizados en animales. Hay que
averiguar también si las células humanas derivadas de su
diferenciación tienen el fenotipo deseado y son capaces de funcionar
fisiológicamente de forma correcta: por ejemplo si las células beta
del páncreas originadas responden a la glucosa como deben, o si son
normales los cardiomiocitos o las neuronas dopaminergicas de ratón
(Wobus A.M., et al., 1991). Más aún estas células provocan rechazo
inmunológico por parte del receptor, por provenir de un donante
diferente genéticamente. Para eliminar el rechazo no es del todo
adecuado usar las terapias inmunosupresoras por el peligro de no
poder hacer frente a infecciones o combatir posibles tumores en una
situación de bajas defensas del organismo. Se trabajan diferentes
vías (Kaufman D.S., et al., 2000) como eliminar los antígenos MHC
extraños, o reemplazarlos (Grusby M.J. et al., 1993), o usar la
clonación por transplante del núcleo de una células del paciente
para generar una línea de células madre del embrión clonado
compatible inmunológicamente con el paciente de cuya célula se tomó
el material genético nuclear (First N.L. y Thomson J., 1998).
Aunque en el mes de julio de 2001 un grupo de investigadores
estadounidenses, del Instituto Jones en el estado de Virginia, ha
creado embriones humanos y los ha destruido después de unos días
para aislar las células madre pluripotentes, lo habitual hasta
entonces había sido usar para este fin los embriones "sobrantes" de
la fecundación in vitro. Sin embargo, en febrero del mismo año se
publicó el resultado de un amplio estudio (Ertzeid G., et al., 2001)
que ponía de manifiesto que los embriones humanos procedentes de la
fecundación de un óvulo obtenido en un proceso de estimulación
ovárica encaminada a una multiovulación resultan alterados: menor
capacidad de implantación en el útero y malformaciones en diversos
órganos. Estos datos suponen la seria recomendación de no activar el
ovario, como una etapa más del proceso de fecundación artificial, y
por tanto sólo fecundar uno, o a lo sumo dos, óvulos e implantarlos
a continuación. Y en el sentido del tema que tratamos aquí, el
estado físico de estos embriones, supone un nuevo factor negativo a
tener en cuenta para la decisión de usar o no sus células para
terapias celulares, que se agrega al problema moral de destruir
seres humanos.
2.1.2. Uso de las células fetales troncales humanas: enfermedad de
Parkinson
Las
células madre que más se han investigado han sido las nerviosas y se
ha descubierto que la nestina, una proteína que se encuentra
sobreexpresada en el sistema nervioso en desarrollo, es clave para
la diferenciación celular a neuronas, astrocitos y oligodendrocitos.
Esta proteína se ha encontrado también en el cerebro del adulto. La
posible aplicación clínica de este hallazgo se centra en el
tratamiento de la enfermedad de Parkinson (Brustle O. y McKay R.D.,
1996). Los ensayos con ratas en este sentido han demostrado que si
se insertan células pluripotenciales, tratadas previamente para que
produzcan niveles altos de dopamina, se consigue una reducción en
los síntomas de dicha lesión neurológica (Studer, L.et al. 1998). No
obstante, la necesidad de aumentar el control de esos injertos, para
su uso en humanos es patente. López Lozano, en Madrid, ha efectuado
desde 1988, trasplantes de tejido de mesencéfalo de fetos a
pacientes con Parkinson (López-Lozano, J.J., et al., 2000); de los
42 pacientes a los que se ha realizado este tipo de intervención, el
60% han mostrado una mejoría clínica en un período de más de 7 años.
Pero, en el primer estudio a doble ciego realizado en 40 pacientes
de Parkinson, (Freed C.R., et al. 2001) se ha comprobado que es muy
escaso el efecto beneficioso que las células fetales inyectadas en
el cerebro de pacientes con Parkinson tienen sobre la evolución
clínica de su enfermedad: consiguieron en los pacientes más jóvenes,
menores de 60 años, un incremento del 20% en la producción de
dopamina y una reducción en los síntomas clínicos del Parkinson, que
se mantenía a los 36 meses del trasplante; pero no se obtuvo mejoría
en los pacientes de edad más avanzada, incluso en éstos los efectos
fueron negativos (en un 15% de los pacientes se dio una
superproducción de células fetales, y fabricaron a su vez tal
cantidad de una sustancia química relacionada con el movimiento, que
los pacientes se retorcían y se sacudían incontrolablemente). La
conclusión que se extrae es que los resultados son tan inciertos que
se debería limitar este tipo de experimentos al laboratorio.
2.2. Células troncales de tejidos y órganos de adulto
El
equipo de Angelo L. Vescovi (Bjornson C.R., et al., 1999) demostró
que las células madre no tienen que proceder necesariamente de
embriones para que sean capaces de diferenciarse y dar células
especializadas. Las células troncales de adulto están presentes en
una gran variedad de tejidos del cuerpo humano, con frecuencia en
cantidades pequeñas, su número disminuye la edad, y no se han
encontrado aún en algunos de ellos, como por ejemplo en el corazón y
en los islotes pancreáticos. Sin embargo, en un medio de cultivo
adecuado proliferan y se diferencian hasta dar una variedad de tipos
celulares de forma más controlada que las células madre embrionarias
y fetales; en este sentido el que las células madre de adulto sean
más multipotentes que pluripotentes se convierte en una ventaja
terapéutica. Al mismo tiempo la ausencia de rechazo inmunológico, al
ser propias, aporta una gran ventaja para transplantes celulares.
Las alteraciones genéticas hereditarias, que están en la base de
algunas enfermedades, estarían también presentes en las células
madre por lo que en tales casos habría que recurrir a una terapia
celular y genética combinada (Watt F.H. y Hogan B.L., 2000). Por
otra parte, existe también la posibilidad de transformar,
desdiferenciándolas, células somáticas de adulto hasta células
madre, que posteriormente pueden cultivarse para obtener células de
su propio tejido o de otro. Sin embargo, las experiencias en este
punto, son aún escasas.
2.2.1 Células troncales del tejido adiposo
Hedrick y sus colegas decidieron buscar estas células en la grasa
porque al igual que las troncales de la médula ósea se desarrollan a
partir de la misma capa de tejido embrionario, el mesodermo, y los
tejidos que tienen el mismo origen tienen propiedades comunes; han
encontrado, y aislado, abundantes células en el material que se
elimina en los tratamientos de liposucción, con capacidad de
diferenciarse hacia otras especializadas comparable a las
embrionarias: hueso, condrocitos (células de cartígalo), musculo y
adipocitos maduros (Zuk P. A., et al., 2001). Para diferenciarlas a
hueso las cultivaron en un medio que contiene calcio, fosfato y
vitamina C. Y variando los nutrientes han sido capaces de obtener
cartílago, músculo, o más células grasas. Se plantea la posibilidad
de obtener condrocitos, a partir de adipocitos humanos procedentes
de liposución; tras cultivar estas células de cartígalo, sobre una
matriz tridimensional, se ha obtenido una estructura similar al
tejido cartilaginoso, lo que sin duda puede ser un paso importante y
posiblemente el primer paso para la solución de lesiones de
cartílagos de pacientes utilizando su propia grasa.
2.2.2. Células troncales del cerebro
Muchas de las enfermedades del sistema nervioso resultan de una
perdida de células neuronales y las células maduras no se dividen
para reemplazar las alteradas. Por ejemplo, en la enfermedad de
Parkinson mueren las neuronas que producen dopamina, en la de
Alzheimer las responsables de la producción de ciertos
neurotransmisores; en la esclerosis lateral amiotrofica mueren las
neuronas motoras que activan los músculos y en la esclerosis
múltiple se pierden las células de la glía que protegen las fibras
nerviosas. En las lesiones de la médula espinal, en el trauma
cerebral e incluso en un infarto cerebral, mueren otros tipos de
neuronas. La posibilidad de crear tejido nervioso nuevo a partir de
células madre, restaurando así las funciones neuronales, supone una
esperanza de tratamiento de estas enfermedades. En el cerebro de
adultos se encuentran células troncales (McKay R.D.G., 1997;
Svendsen C.N., et. al., 1998), localizadas en los ventrículos
laterales y en núcleo dentado del hipocampo, capaces de dividirse y
de dar origen a neuronas (Doetsch F., et al., 1999). Estas células
troncales neurales responden a neurotropinas (Johe K. et al. 1996).
Jeffrey Kocsis, de la Universidad de Yale, comprobó que en muchas
ocasiones las lesiones de la médula espinal no cortan completamente
a las fibras nerviosas que discurren a lo largo de toda ella, por lo
que, en teoría, podrían repararse, ya que las células madre pueden
migrar a lo largo de la médula espinal (Janoskuti L. et al., 2000).
Otros de los beneficiarios del tratamiento con células troncales
pueden ser los pacientes que han sufrido un accidente
cerebrovascular. Las células pluripotentes cerebrales se pueden
regenerar, ya que están presentes en el cerebro a lo largo de toda
la vida. De esta forma, la isquemia en sí misma estimula las nuevas
neuronas, lo que puede ser una respuesta protectora que facilita la
función de la memoria. También las células madre pueden migrar hacia
regiones cerebrales puntualmente dañadas. Barbara Tate (Mitchell J.K.,
et al., 2001), ha comprobado en ratas con Alzehemier experimental,
que las células madre inyectadas se desplazan hasta la parte del
cerebro lesionada, depositándose sobre la placa de Alzeheimer, al
igual que en los experimentos con animales; estos datos sugieren que
estas células madre neurales podrán ser útiles para reparar lesiones
cerebrales como la adrenoleucodistrofia, o la esclerosis múltiple
que entrañan disfunciones globales del cerebro y no sólo
enfermedades como el Parkinson debidas a alteraciones localizadas.
La cantidad y la localización cerebral de estas células madre
suponen una limitación para su uso terapéutico; sin embargo existen
otras fuentes de células madre humanas, como la médula ósea, y que
son capaces de reprogramarse en el laboratorio para dar células
nerviosas inmaduras. También las células troncales, obtenidas de
cerebros de personas muertas y cultivadas in vitro (Palmer T.D. et
al., 2001) , son una nueva fuente potencial para el tratamiento del
Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas. Las células madre
neurales presentan un gran potencial en tratamientos antitumorales
como vehículo capaz de alcanzar el cerebro de genes adecuados. Así,
transfectadas con el gen que codifica la IL-4 se han transferido a
ratones con gliomas (Benedetti S., et al., 2000).
Otros trabajos se han dirigido a restaurar el cerebro, haciendo
proliferar y diferenciarse in situ las células madre neurales. La
simple adición de un factor de crecimiento las estimular (Kondo T. y
Raff M., 2000; Tuszynski, 2000); y de esta forma los investigadores
esperan aportar los componentes colinérgicos de las neuronas
perdidas en los enfermos de Alzheimer. Otro trabajo (Fallon J. et
al., 2000) muestra que la infusión del factor denominado factor de
crecimiento transformante (alfa-TGF) a ratas con la enfermedad
similar a Parkinson induce una proliferación rápida de células madre
neurales, seguida de su migración y diferenciación a neuronas; las
ratas tratadas muestran un descenso de los sintomas. Se está
tratando además de conseguir un incremento de la supervivencia de
las células transplantadas inhibiendo el proceso de muerte
programada (Schierle, G.S. et al., 1999). Estos datos predicen una
estrategia alternativa a los transplantes celulares como metodología
para tratar las enfermedades neurodegenerativas. Pero además, y como
comentaremos después, las células madre neurales, no sólo generan
neuronas, o glía, sino que pueden generar células que normalmente se
originan desde una línea germinal diferente, al adquirir
características variadas de diferenciación dependiendo de la
exposición a las señales epigenéticas apropiadas en los tejidos (Galli,
R., et al., 2000). Se ha descrito además que los oligodendrocitos
pueden ser reprogramados, dando lugar a células madre neurales
adultas progenitoras que generan los multiples tipos celulares del
cerebro (Kondo T. y Raff. M., 2000).
2.2.3. Células troncales neurales del bulbo olfatorio
En
1992, Reynolds and Weiss describieron la presencia de una zona de
células troncales neurales durante el desarrollo del cerebro de
roedores; es una zona de intensa proliferación y la progenie de
células madre en parte muere y otra parte da lugar a progenitores
neuronales que migran hacia el bulbo olfatorio. Se han identificado
y aislado células madre en ratón, que se han diferenciado a neuronas
y propagado en cultivos durante varios meses. También se han aislado
células madre derivadas del bulbo olfatorio de hombre adulto que han
crecido y establecido una línea celular troncal neural (Giombimid
S., et al., 2000). Estas células se diferencian para dar los tres
tipos clásicos de células nerviosas (neuronas, astrocitos, y
oligodendrocitos(, en respuesta a factores de crecimiento tales como
el factor básico de fibroblastos, beta-FGF, y el epitelial, EGF. El
descubrimiento de una intensa regeneracion potencial del bulbo
olfatorio y la posibilidad de expandir células madre neurales
autólogas ofrecen una fuente excelente de células para transplante
en terapias dirigidas a varias enfermedades neurodegenerativas,
mediante una simple bulbotomía parcial: Alzheimer, esclerosis
multiple, Parkinson, lesiones cerebrales. Estas células troncales
podrían obtenerse también de personas muertas (Roisen F. et al.,
2001; Liu N. et al., 1998) y posteriormente inducir su expansión y
diferenciación in vitro para aportar neuronas, transplantables a
pacientes.
2.2.4. Células troncales en el ojo: cornea y retina
En
los años 1980 se encontraron células troncales en la cornea, en el
área llamada limbus, en la intersección entre la superficie externa
del ojo, la cornea, y la superficie del globo ocular al interior. El
transplante de células madre limbales, en que una pequeña muestra
del ojo del paciente en buen estado, o de un donante no relacionado
con él, puede restaurar la visión perdida por agentes químicos o
enfermedades (Chuck R. et al., 2001). Como muestran los trabajos de
Chuck este transplante de células madre a la cornea ha corregido en
muchos pacientes la enfermedad conocida como síndrome de
Stevens-Johnson, que cursa con ceguera. Pacientes con problemas de
retina necesitaran transplantes de células troncales y/o activación
de sus propias células con factores de crecimiento. En ratas se han
aislado ya células madre de la retina (Ahmad I., et al., 1998) lo
que representa un signo positivo de las posibilidades de
regeneración retinal.
2.2.5. Células troncales en el folículo del pelo y células troncales
de la piel
Las
células madre epiteliales son células progenitoras primitivas que
permiten el continuo recambio de la piel humana a lo largo de la
vida. El 90% de la piel está cubierta de pelo. Los folículos del
pelo pasan continuamente por un ciclo con tres estadios:
crecimiento, degeneración y reposo (cfr. McCoy S. y Evans, A.1999) .
Tras el periodo, de varios años de duración, de crecimiento las
células de la parte más baja del folículo, el bulbo, dejan de
producir el pelo, degeneran y mueren. El folículo entra entonces en
reposo y el pelo cae. La base del pelo forma una clara bola al final
que después de varios meses en reposo se refuerza y produce un nuevo
pelo. Se encuentran en el folículo del pelo células troncales (Sun
T-T., y Lavker R., 2001), que serán excelentes dianas para terapias
génicas en enfermedades de la piel como la alopecia areata, en que
el sistema inmunitario ataca grupos de folículos de pelo y los
"fuerza" a permanecer en estado de reposo con la consiguiente
perdida del pelo. Lavker señala que sus datos sugieren que ciertos
tipos de cáncer de piel surgen probablemente de las células
troncales de la epidermis, ya que estas células y su progenie se
localizan cerca de la superficie de la piel y son por tanto
fácilmente alcanzables por los cancerígenos químicos; la terapia
génica que modifique estas células podría tener un papel en
tratamientos antitumorales y también para combatir enfermedades como
la psoriasis.
2.2.6. Células troncales en el páncreas de animales. Potencial uso
en la terapia de la diabetes mellitus.
La
diabetes juvenil (tipo 1) es una enfermedad de etiología autoinmune
caracterizada por la destrucción de las células del páncreas
productoras de insulina. Se han hecho esfuerzos por lograr
transplantes de islotes pancreáticos beta para restaurar la
producción y secreción de la hormona, pero están limitados tanto por
el número de donantes como por la toxicidad de los tratamientos
inmunosupresores requeridos para evitar el rechazo. Se ha conseguido
diferenciar células madre del embrión de ratón a células productoras
de insulina en respuesta a la glucosa. Transplantadas a ratones
diabéticos revirtieron la enfermedad durante un corto periodo de
tiempo (Lumelsky N., et al., 2001; Lee S.H., et al., 2000). Se han
descubierto células madre que pueden generar células productoras de
insulina; las precursoras de los islotes existen solamente en los
conductor pancreáticos y cuando se exponen al estimulo de factores
de crecimiento, pueden diferenciarse en nuevas células de islotes
que pueden migrar (Zulewski H. et al., 2001) Se ha visto que las
progenitoras de los islotes expresan nestina y se ha visto también
células conteniendo nestina en los conductos pancreáticos,
confirmándose así la localización de estas células madre. Por ello
se plantea la posibilidad de tomar células nestina positivas de un
paciente, hacerlas crecer y volverlas a inyectar.
2.2.7. Células musculares inmaduras
Un
especial interés tiene la obtención de células musculares. El equipo
de Vescovi en el 2000, ha demostrado que el aislamiento y clonación
de células madre nerviosas derivadas de ratones y humanos podría
producir celulas musculares inmaduras in vitro e in vivo y que
después los miocitos pueden trasplantarse en animales adultos.
Precisamente se ha demostrado que las células madre de adulto y no
justamente las embrionarias pueden diferenciarse a células de
músculo cardiaco incluso en venas en raton (Orlic D., et al., 2000).
Cuando los mioblastos esqueléticos se inyectan en músculo cardiaco
de un animal que ha sufrido un ataque cardiaco las células madres
significativamente inducen la función cardiaca y la capacidad de
ejercicio. Las células troncales (especialmente las de la médula
ósea) podrían ser utilizadas para prevenir o incluso reparar
alteraciones del corazón en humanos que han sufrido un ataque o un
infarto de miocardio; la inyección de células troncales de este
origen les permite llegar al corazón y vasos del animal con lesiones
de corazón y revierten estas alteraciones. La conversión miogénica
in vitro requiere la exposición directa al mioblasto y se bloquea si
las células neurales se encuentran apiñadas. En el trabajo se ha
comprobado que las señales para esa diferenciación están presentes
en los músculos adultos, lo que sugiere que los tejidos adultos
contienen la información necesaria para instruir a las células
trasplantadas a que adopten las características apropiadas para la
nueva localización. Se conseguido que células de músculo inmaduras,
trasplantadas a un tejido muscular dañado, se transforman en células
musculares adultas sanas fusionándose con las originales dañadas y
regenerándolas (Beauchamp J.R. et al., 1999). En este sentido, crece
la posibilidad de que las células madre de tejidos de adulto
desempeñen un papel en la terapia de reemplazo para las miopatías
primarias, aunque la mejor fuente para obtener células miogénicas no
puede ser obviamente el cerebro. Se ha realizado ya (Menasche P., et
al., 2001) la primera experiencia clínica de trasplante autólogo de
mioblastos en un paciente de 72 años con isquémia cardiaca por una
coronariopatía. Los mioblastos se cultivaron en el laboratorio
durante 2 semanas y al mes de trasplantarlos se comprobó que la
situación clínica había mejorado seguramente por reposición a partir
de los mioblastos trasplantados de las células cardiacas dañadas.
2.3. Células troncales progenitoras hematopoyéticas de adulto
Las
células madre de la sangre humana se han usado desde hace más de 40
años con fines terapéuticos. En efecto, el trasplante realizado con
células madre de médula ósea del propio paciente, o de médula ósea,
sangre periférica, o cordón umbilical, de un donador sano y
compatible inmunológicamente con el paciente, se ha utilizado en
enfermedades inmunológicas, fallos de la médula ósea y diversas
enfermedades hematológicas, incluidas las talasemias. Hacia los años
50, dos grupos de investigadores (Jacobson L.O., et al.,1949; Lorenz
E., et al.,1951) indicaron la posibilidad de inyectar por vía
intravenosa las células de la medula ósea para restaurar las células
sanguíneas destruidas en animales letalmente irradiados. Mas tarde,
otros investigadores (Till J.E. y McCulloch E.A., 1961) señalaron
que era posible tal reconstrucción con las células troncales
hematopoyéticas; cada colonia deriva de un único precursor
clonogénico que da origen a todos los linajes hematopoyéticos y
tiene además capacidad de autorenovación. Inicialmente, las células
madre hematopoyéticas se caracterizaron por la expresión de algunos
de los antígenos marcadores de membrana, como el CD34. Recientemente
se ha descrito un nuevo tipo de células troncales, similares a
fibroblastos primarios, y carentes de CD34, presentes en la médula
ósea, la sangre periférica y la del cordón umbilical, y que
constituyen el componente predominante de la población en reposo de
las células madre hematopoyéticas y del mesénquima ( Huss R. 2000).
Las
células madre de la médula ósea son capaces de diferenciarse a
células especificas de órganos y tejidos, por efecto de factores,
especialmente del SCF (factor estimulante de colonias). La adición
de este factor en combinación con interleuquina 1 (IL-1), IL-3 o
IL-6 hace que una fracción significativa de las células madre
prolifere a los linajes mieloides o eritroides; y la adición de
G-CSF (factor estimulante de granulocitos), GM-CSF(de granulocitos-macrófagos)
o M-CSF (de macrófagos) las dirige hacia precursores mieloides (Bernstein
I.D. et al., 1991). Una de las combinaciones más efectivas fue el
tratamiento in vitro de células CD34+ con seis factores de
crecimiento (IL-1, IL-3, IL-6, G-CSF, GM-CSF y SCF) (McNiece I.K.,et
al. 1991). Las células del estroma son la mayor fuente de factores
de crecimiento y también interaccionan con las células madre a nivel
intercelular (Dorshkind K., 1990). Durante años se supuso que las
células estromales eran CD34–, mientras que las troncales
expresaban, al menos en bajas cantidades, el antígeno CD34; pero
recientemente, varios grupos han mostrado de forma independiente que
es posible la reconstrucción hematopoyética con células madre CD34–
derivadas de la médula ósea (Osawa M., et al. 1996; Morel F., et al.
1998).
Tradicionalmente el transplante de células troncales (CD34+) se
realizó por infusión de una mezcla de las diferentes células de la
médula ósea (Thomas E.D., et al.,1975; Deeg H.J., et al., 1988). Un
avance fue seleccionar y eliminar, mediante anticuerpos
monoclonales, células no deseadas, como los linfocitos B para
transplantes autológos a pacientes con linfomas non-Hodgkin o
mieloma múltiple (Anderson K.C., et al., 1991). Otra fuente de
células troncales es la sangre periférica y la del cordón umbilical
desde donde pueden obtenerse mediante aféresis (Bender J.G., et al.,
1994), creciéndolas in vitro antes de reinyectarlas al paciente
sometido a radio o quimioterapias intensivas (Campos L., et al.,
1993; Siena S., et al. 1989). Este tipo de células también se
desarrollan en el hígado fetal y por ello se pueden tratar niños con
inmunodeficiencias congénitas (Touraine J.L.,1980) suministrándoles
estas células. La diferenciación de un célula madre pluripotente a
una línea celular madura de la sangre responde a una variedad de
factores de crecimiento (Müller-Sieburg C.E., et al., 1988); y la
expansión de progenitores hematopoyéticos se usa también para
suplementar los transplantes autólogos (Brugger W., et al., 1993).
La
médula ósea no sólo retiene a lo largo de la vida la capacidad de
regenerar las células troncales progenitoras sino que da lugar a las
células de la sangre, de hueso y de cartílago. Como ya se comentó,
los primeros experimentos de diferenciación de células troncales de
la médula ósea se realizaron, cuando el equipo de Eglitis, y el de
Kopen, consiguieron obtener células nerviosas. También se han
obtenido, a partir células de la médula ósea, células musculares
(Ferrari G. Et al., 1998), hepáticas (Petersen B.E. et al.,1999), y
de endotelio vascular (Gao Z., 2001). Los neurocientíficos continúan
buscando alternativas a las neuronas (Brazelton T.R., et al., 2000)
procedentes de células madre embrionarias o inmaduras fetales como
fuente alternativa para la regeneración de zonas dañadas del
cerebro. Las células madre de la médula ósea son realmente
accesibles y pueden obtenerse del propio enfermo, sin problema de
rechazo.
2.3.1. Células troncales de la sangre del cordón umbilical
Una
de las fuentes más prometedoras de células pluripotenciales es la
sangre del cordón umbilical que puede extraerse en el momento del
nacimiento sin afectar al neonato ni a la madre; 4 millones de
células precursoras pueden obtenerse a partir de 200 ml de sangre
del cordón (Harris D.T. et al. 1994) que pueden usarse, incluso tras
largo tiempo de crioconservación, en transplantes (Broxmeyer H.E.,
et al., 1994; Gluckman E., et al., 1989), y posiblemente en terapia
génica. Estas células ya se han aislado y purificado (Storms R.W.,
et al., 1999). La sangre del cordón presenta menos problemas de
compatibilidad ya que las células madre presentes en ella difieren
de las de la medula ósea y son más tolerantes (Kline R.M., 2001). No
sólo generan hematíes normales y leucocitos (por lo que se pueden
usar para ayudar a renovar los hematíes en personas con anemia
falciforme y para restablecer el sistema inmunitario de niños
nacidos con una inmunodeficiencia grave(, sino también otras células
cerebrales de sostén como la microglía, por lo que se usan para
aportar enzimas que estén alterados hereditariamente en
enfermedades, como el síndrome de Hurler, en el que tal alteración
enzimática conduce a una degeneración neurológica. Ante las ventajas
evidentes de los transplantes de sangre del cordón umbilical
numerosos hospitales e institutos clínicos han establecido bancos
donde la madre pueda depositar la sangre del cordón umbilical del
hijo. En 1989 el grupo de investigadores de Hal E. Broxmeyer
demostraron que esta sangre tenía tantas células madre como la
medula ósea; ese mismo año el primero de ellos con Eliane Gluckman
informaron de la curación obtenida de un niño con anemia de Fanconi
aprovechando sangre del cordón de una hermana (Gluckman, E., et
al.,1989). Desde entonces se ha usado la sangre depositada en los
bancos para tratar a personas no emparentadas (citado en Kline R.M.,
2001; cfr. la revisión Mayani H. y Lannsdorp P.M., 1998).
Recientemente se ha descrito que estas células pueden reparar
lesiones cerebrales (Zigova T., et al., 2001).
2.3.2. Celulas madre hematopoyéticas del mesénquima
Las
células progenitoras CD34– similares a fibroblastos han podido
aislarse de la medula ósea y de la sangre periférica y datos
preliminares muestran que pueden obtenerse de forma muy eficiente de
la sangre del cordón unbilical (Huss R., et al., 1997; Lange C., et
al. 1999). Aunque existe aún discusión acerca de si hay un precursor
común para las células del microambiente y las hematopoyéticas de la
médula (Keating A., et al., 1982; Simmons P.J. y Torok-Storb B.,
1991); está claro que las células madre hematopoyéticas CD34– en
reposo junto a otras con morfología similar a fibroblastos, sirven
de rodeamiento (bystander) celular, las proveen de los factores de
crecimiento necesarios y permiten el contacto célula a célula
equilibrando el delicado balance de la diferenciación y
proliferación de la progenie hematopoyética (Huss R. ,1998). Hay
datos crecientes de que las células madre del mesénquima
reconstituyen la médula ósea y liberan las células progenitoras a la
circulación (Sandmaier B.M., et al., 1998); así las células madre
del mesénquima son precursoras de otras células del mesénquima en
órganos, tales como condriocitos, osteoblastos, y mioblastos
(Pittinger M.F., et al.,1999). Un primer ensayo clínico se ha
efectuado usando las células madre del mesénquima s derivadas de la
médula ósea para el tratamiento de niños con una osteogénesis
imperfecta (Horwitz E.M., et al., 1999). Las células CD34–
mesenquimales son también capaces de generar las específicas de
otros tejidos tales como endotelio y cardiomiocitos (Makino S., et
al. 1999). Se ha sugerido su potencial neoangiogenico (Ziegler B.L.
et al., 1999) y para un amplio espectro de tratamientos de Terapia
Génica (Reiser J., et al., 1996; Bianco P., 2001). Las células madre
del estroma de la médula ósea están implicadas en la formación del
hueso (Ascenzi A. 1976) y pueden ser usadas en la reconstrucción de
miembros (Kadiyala S., et al., 1997; Bruder S.P., et al.,1998; Gazit
D., et al.,1999; Krebsbach P.H., et al., 1998)
2.3.3. Usos posibles de las células madre de la médula ósea
Diversos experimentos demuestran la posibilidad de reprogramar
células madre de tejidos adultos, que pueden inyectarse en distintos
órganos, como corazón, músculos, hígado, pulmón o intestino,
transformándose in situ en células de esos tejidos. Así se ha
comprobado (Alison M.R., et al., 2000; Alison M.R., et al., 1998)
que células madre de médula ósea no sólo se pueden transformar en
células hepáticas, sino que en experimentos realizadas en ratones
(Pedersen R.A., 1999) estas células madre pueden transformarse en
células hepáticas, que en principio podrían ser útiles para
tratamiento de enfermedades hepáticas degenerativas.
Se
ha demostrado que las células troncales de la medula ósea de adulto
pueden inyectarse en sangre y de allí migran al cerebro, se
incorporan al tejido cerebral diferenciándose y se diferencian a
neuronas con expresión de proteínas propias de estas células; esta
enorme plasticidad supone un potencial de aplicaciones clínicas como
fuente alternativa de neuronas para pacientes con enfermedad
neurodegenerativa del sistema nervioso ( Mezey E., et al., 2000). Y
Paul Sanberg presentó en febrero de 2000, en la Reunión Anual de la
Asociación Americana para el Avance de las Ciencias experimentos que
demuestran que es posible regenerar tejido nervioso deteriorado por
un ictus cuando células de cordón umbilical se inyectan en la sangre
de los animales lesionados (Zigova T., et al., 2001).
También se ha conseguido regenerar células cardiacas en el miocardio
lesionado de ratones trasplantándoles células madre de médula ósea (Clarke,
D.L., et al., 2000). Inyectadas directamente al corazón, o
sencillamente a la circulación (proceso se ha denominado
"Integración supercelular"), no sólo se convierten en músculo
cardiaco sino que se integran lentamente y llegan a ser
indistinguibles y funcionales.
En
resumen, la disyuntiva presentada a los investigadores, a las
empresas y gobiernos, acerca de promover o por el contrario rechazar
el uso y manipulación de embriones o de fetos humanos para obtener
células madre pluripotentes puede ser bien resuelta acudiendo a las
células madre de la sangre del cordón umbilical y a las
multipotenciales de la médula ósea y de diversos tejidos y órganos
de adulto. La capacidad de crecimiento y la capacidad de
diferenciarse a múltiples tipos de las primeras las hace muy
difícilmente controlables para sustituir a las células dañadas o
perdidas de un tejido concreto. Por el contrario, las células
troncales de adulto son más regulables; por otra parte, el
inconveniente de no se hayan aislado aún, y es posible que no
existan, células madre humanas de corazón y páncreas, y de que en
algunos tejidos existan pocas o sean de difícil acceso, es salvable
debido a que se puede usar para regenerar un tejido células madre de
otro que proceda de la misma capa embrionaria original y por último
la posibilidad de usar células madre del mismo paciente elimina el
serio problema del rechazo inmunológico. La historia de la Ciencia
enseña que el proceso más parecido a lo natural, mas conservador, el
menos invasivo y menos destructivo, ofrece siempre las mejores
soluciones y llega a ser el más eficaz y perdurable de los
tratamientos.
Dra. Natalia López Moratalla
III Congrés Nacional de Bioètica (Múrcia 2001)
Bibliografia
-
Abe, K., Niwa, H., Iwase, K. et al. Endoderm-specific gene
expression in embryonic stem cells differentiated to embryoid
bodies. Exp. Cell Res. 1996; 229:27-34.
-
Aboody, K.S., Brown, A., Rainov, N.G. et al. From the cover:
neural stem cells display extensive tropism for pathology in
adult brain: evidence from intracranial gliomas. Proc. Natl.
Acad. Sci USA. 2000; 97:12846-12851.
-
Ahmad, I., Acharya, H.R., Rogers, J.A., et al. The role of NeuroD
as a differentiation factor in the mammalian retina. J. Mol.
Neurosci. 1998; 11:165-178.
-
Alison, M., Golding, M., Lalani el, N., Sarraf, C. Wound healing
in the liver with particular reference to stem cells. Philos.
Trans. R. Soc. Lond. B. Biol. Sci. 1998; 353:877-894.
-
Alison, M.R., Poulsom, R., Jeffery, R. et al. Hepatocytes from
non-hepatic adult stem cells. Nature 2000; 406:257.
-
Amit, M., Carpenter, M.K., Inokuma, M.S. et al. Clonally derived
human embryonic stem cell lines maintain pluripotency and
proliferative potential for prolonged periods of culture. Dev.
Biol. 2000; 227:271-278.
-
Anderson, K.C., Barut, B.A., Ritz, J. et al. Monoclonal antibody-purged
autologous bone marrow transplantation therapy for multiple
myeloma. Blood 1991; 77:712-720.
-
Andrews, P.W., Damjanov, I., Simon, D. et al. Pluripotent
embryonal carcinoma clones derived from the human
teratocarcinoma cell line Tera-2. Differentiation in vivo and in
vitro. Lab Invest. 1984; 50:147-162.
-
Ascenzi A. Physiological relationship and pathological
interferences between bone tissue and marrow. In: Bourne G.H.,
ed. The Biochemistry and Physiology of Bone. New York: Academic
Press, 1976:403-445.
-
Bain, G., Kitchens, D., Yao, M. et al. Embryonic stem cells
express neuronal properties in vitro. Dev. Biol. 1995;
168:342-357.
-
Baker, R.K., Lyons, G.E. Embryonic stem cells and in vitro muscle
development. Curr. Top Dev. Biol. 1996; 33:263-279.
-
Barr, E., Leiden, J.M. Systemic delivery of recombinant proteins
by genetically modified myoblasts. Science 1991; 254:1507-1509.
-
Beauchamp, J.R., Morgan, J.E., Pagel, C.N., Partridge, T.A.
Dynamics of myoblast transplantation reveal a discrete minority
of precursors with stem cell-like properties as the myogenic
source. J. Cell Biol. 1999; 144:1113-1122.
-
Benedetti, S., Pirola, B., Pollo, B., et al. Gene therapy of
experimental brain tumors using neural progenitor cells. Nat.
Med. 2000; 6:447-450.
-
Bernstein, I.D., Andrews, R.G., Zsebo, K.M. Recombinant human
stem cell factor enhances the formation of colonies by CD34+ and
CD34+lin– cells, and the generation of colony-forming cell
progency from CD34+lin– cells cultured with interleukin-3
(IL-3), granulocyte-macrophage colony-stimulating factor
(GM-CSF), or granulocyte colony stimulating factor (G-CSF).
Blood 1991;77:2316-2321.
-
Betts, D.H., King, W.A. Telomerase activity and telomere
detection during early bovine development. Dev. Genet. 1999;
25:397-403.
-
Bhardwaj, G. et al. Sonic hedgehog induces the proliferation of
primitive human hematopoietic cells via BMP regulation. Nature
Immunology 2001; 2:172-180.
-
Bianco, P., Riminucci, M., Gronthos S., Robey, P.G. Bone marrow
stromal stem cells: Nature, Biology, and Potential Applications.
STEM CELLS 2001; 19:180-192.
-
Bjornson, C.R., Rietze, R.L., Reynolds, B.A., Magli, M.C.,
Vescovi, A.L. Turning brain into blood: a hematopoietic fate
adopted by adult neural stem cells in vivo. Science 1999;
283:534-537.
-
Bohl, D., Naffakh, N., Heard, J.M. Long-term control of
erythropoietin secretion by doxycycline in mice transplanted
with engineered primary myoblasts. Nat. Med. 1997; 3: 299-305.
-
Bongso, A., Fong, C.Y., Ng, S.C. et al. Isolation and culture of
inner cell mass cells from human blastocysts. Hum. Reprod. 1994;
9:2110-2117.
-
Brazelton, T.R. et al. From marrow to brain: expression of
neuronal phenotypes in adult mice. Science 2000; 290:1775-1779.
-
Broxmeyer, H.E., Douglas, G.W., Hangoc, G. et al. Human umbilical
cord blood as a potential source of transplantable hematopoietic
stem/progenitor cells. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 1989;
86:3828-3832.
-
Bruder, S.P., Kraus, K.H., Goldberg, V.M. et al. The effect of
implants loaded with autologous mesenchymal stem cells on the
healing of canine segmental bone defects. J. Bone Joint Surg. Am.
1998; 80:985-996.
-
Brugger, W., Mocklin, W., Heimfeld, S. et al. Ex vivo expansion
of enriched peripheral blood CD34+ progenitor cells by stem cell
factor, interleukin-1 beta , IL-6, IL-3, interferon-gamma, and
erythropoietin. Blood 1993; 81:2579-2584.
-
Brustle, O., Jones, K.N., Learish, R.D. et al. Embryonic stem
cell-derived glial precursors: a source of myelinating
transplants. Science 1999; 285:754-756.
-
Brustle, O., McKay, R.D. Neuronal progenitors as tools for cell
replacement in the nervous system. Curr. Opin. Neurobiol. 1996;
6:688-695.
-
Campos, L., Bastion, Y., Roubi, N. et al. Peripheral blood stem
cells harvested after chemotherapy and GM-CSF for treatment
intensification in patients with advanced lymphoproliferative
diseases. Leukemia 1993; 7:1409-1415.
-
Chuck, R., Behrens, A., McDonnell, P.J. Microkeratome-based
limbal harvester for limbal stem cell transplantation:
preliminary studies. Am. J. Ophthalmol. 2001; 131:377-378.
-
Clarke, D.L., Johansson, C.B., Wilbertz, J., et al.Generalized
potential of adult neural stem cells. Science 2000;
288:1660-1663.
-
Dani, C. Embryonic stem cell-derived adipogenesis. Cells Tissues
Organs 1999; 165:173-180.
-
Deeg, H.J., Klingemann, H.G., Phillips, G.L. A guide to bone
marrow transplantation. Berlin, New York: Springer Verlag, 1988.
-
Doetsch, F., Caille, I., Lim, D.A., Garcia-Verdugo, J.M.,
Alvarez-Buylla, A. Subventricular zone astrocytes are neural
stem cells in the adult mammalian brain. Cell 1999; 97:703-716.
-
Doetschman, T.C., Eistetter, H., Katz, M. et al. The in vitro
development of blastocyst-derived embryonic stem cell lines:
formation of visceral yolk sac, blood islands and myocardium. J.
Embryol. Exp. Morphol. 1985; 87:27-45.
-
Dorshkind K. Regulation of hematopoiesis by bone marrow stromal
cells and their products. Ann Rev Immunol 1990;8:111-137.
-
Drab, M., Haller, H., Bychkov, R. et al. From totipotent
embryonic stem cells to spontaneously contracting smooth muscle
cells: a retinoic acid and db-cAMP in vitro differentiation
model. FASEB J. 1997; 11:905-915.
-
Eglitis, M.A., Mezey, E. Hematopoietic cells differentiate into
both microglia and macroglia in the brains of adult mice. Proc.
Natl. Acad. Sci. USA 1997; 94:4080-4085.
-
Ertzeid, G., Storeng, R. The impact of ovarian stimulation on
implantation and fetal development in mice. Hum. Reprod. 2001;
16:221-225.
-
Evans, M., Kaufman, M. Establishment in culture of pluripotent
cells from mouse embryos. Nature 1981; 292:154-156.
-
Fallon, J. et al. In vivo induction of massive proliferation,
directed migration, and differentiation of neural cells in the
adult mammalian brain. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 2000;
97:14686-14691.
-
Ferrari, G., Cusella-De Angelis, G., Coletta, M. et al. Muscle
regeneration by bone marrow-derived myogenic progenitors.
Science 1998; 279:1528-1530.
-
First, N.L., Thomson, J. From cows stem therapies? Nat.
Biotechnol. 1998; 16:620-621.
-
Freed, C.R., Green, P.E., Breeze, R.E. et al. Transplantation of
embrionic dopamine neurons for severe Parkinson's disease. N.
Engl. J. Med. 2001; 33:710-719.
-
Fuchs, E., Segre, J.A. Stem cells: a new lease on life. Cell
2000; 100:143-155.
-
Galli, R., Borello, U., Gritti, A. et al. Skeletal myogenic
potential of human and mouse neural stem cells. Nat. Neurosci.
2000; 3:986-991.
-
Gao, Z., McAlister, V.C., Williams, G.M. Repopulation of liver
endothelium by bone-marrow-derived cells. Lancet 2001; 357:
932-933.
-
Gazit, D., Turgeman, G., Kelley, P. et al. Engineered pluripotent
mesenchymal cells integrate and differentiate in regenerating
bone: a novel cell-mediated gene therapy. J. Gene Med.
1999;1:121-133.
-
Giombinid, S., Soleroe, C.L., Paratia, E.A. Isolation and
characterization of neural stem cells from the adult human
olfactory bulb. Stem Cells 2000; 18:295-300.
-
Gluckman, E. Umbilical cord blood bank for transplantation of
hematopoietic stem cells in man. Nouv. Rev. Fr. Hematol.
1993;35:293-294.
-
Gluckman, E., Broxmeyer, H.E., Auerbach, A.D. et al.
Hematopoietic reconstitution in a patient with Fanconi's anemia
by means of umbilical-cord blood from an HLA-identical sibling.
N. Engl. J. Med. 1989;321:1174-1178.
-
Goldman, S.A., Nottebohm, F. Neuronal production, migration, and
differentiation in a vocal control nucleus of the adult female
canary brain. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 1983; 80:2390-2394.
-
Grossman, M., Raper, S.E., Kozarsky, K. et al. Successful ex vivo
gene therapy directed to liver in a patient with familial
hypercholesterolaemia. Nat. Genet. 1994; 6:335-341.
-
Grusby, M.J., Auchincloss, H. Jr., Lee, R. et al. Mice lacking
major histocompatibility complex class I and class II molecules.
Proc. Natl. Acad. Sci. USA 1993; 90:3913-3917.
-
Guilak, F., Ting-Beall, H.P., Baer, A.E. et al. Viscoelastic
properties of intervertebral disc cells. Identification of two
biomechanically distinct cell populations. Spine 1999; 24:
2475-2483.
-
Guilak, F., Zell, R.A., Erickson, G.R. et al. Mechanically
induced calcium waves in articular chondrocytes are inhibited by
gadolinium and amiloride. J. Orthop. Res. 1999; 17: 421-429.
-
Gussoni, E., Blau, H.M., Kundel, L.M. The fate of individual
myoblasts after transplantation into muscles od DMD patients.
Nat. Med. 1997; 3:970-977.
-
Gussoni, E., Soneoka, Y., Strickland, C.D. et al. Dystrophin
expression in the mdx mouse restored by stem cell
transplantation. Nature 1999; 401:390-394.
-
Harris, D.T., Schumacher, M.J., Rychlik, S. et al. Collection,
separation and cryopreservaton of umbilical cord blood for use
in transplantation. Bone Marrow Transplant 1994;13:135-143.
-
Horwitz, E.M., Prockop, D.J., Fitzpatrick, L.A. et al.
Transplantability and therapeutic effects of bone marrow derived
mesenchymal cells in children with osteogenesis imperfecta. Nat.
Med.1999;5:309-313.
-
Huang, S., Terstappen, L.W. Formation of haematopoietic
microenvironment and haematopoietic stem cells from single human
bone marrow stem cells. Nature 1994; 368:664.
-
Huss, R. CD34-negative stem cells as the earliest precursors of
hematopoietic progeny. Exp. Hematol. 1998;26:1022-1023.
-
Huss, R. Isolation of primary and immortalized CD34–hematopoietic
and mesenchymal stem cells from various sources. STEM CELLS
2000; 18:1-9.
-
Huss, R., Günther, W., Schumm, M. et al. CD34-negative
hematopoietic stem cells isolated from human peripheral blood
cells as ultimate precursors of hematopoietic progenitors.
Infusionsther Transfusionsmed 1997;24:404-409.
-
Huss, R., Lange, C., Weissinger, E.M. et al. Evidence of
peripheral Blood-Derived, plastic-adherent CD34-/low
hematopoyetic stem cells clones with mesenchymal stem cell
characteristics. SETM CELLS 2000; 18:252-260.
-
Itskovitz-Eldor, J., Schulding, M., Karsenti, D. et al.
Differentiation of human embryonic stem cells into embryoid
bodies comprising the three embryonic germ layers. Mol. Med.
2000; 6:88-95.
-
Jacobson, L.O., Marks, E.K., Robson, M.J. et al. Effect of spleen
protection on mortality following x-irradiation. J. Lab. Clin.
Med. 1949; 34:1538-1543.
-
Janoskuti, L., Kocsis, J., Lengyel, M. Osteogenesis imperfecta
membranosus kamrai septumdefektussal. [Ventricular septal defect
in osteogenesis imperfecta]. Orv. Hetil. 2000; 141:1413-1414.
-
Johansson, C.B., Momma, S., Clarke, D.L., et al. Identification
of a neural stem cell in the adult mammalian central nervous
system. Cell 1999; 96:25-34.
-
Johe, K., Hazel, T.G., Muller,T. et al. Single factors direct the
differentiation of stem cells from the fetal and adult central
nervous system. Genes and Development 1996; 10:3129-3140.
-
Kadiyala, S., Young, R.G., Thiede, M.A. et al. Culture expanded
canine mesenchymal stem cells possess osteochondrogenic
potential in vivo and in vitro. Cell Transplant 1997;6:125-134.
-
Kaji, E.H., Leiden, J.M. Gene and stem cell therapies. JAMA 2001;
285:545-550.
-
Kaufman, D.S., Odorico J.S., Thomson, J.C. Transplantation
therapies from human embryonic stem cells circumventing immune
rejection. e-biomed 2000;1:11-15: available at http://www.liber/pub.com/EBI/defaultstatic.asp).
-
Keating, A., Powell, J., Takahashi, M. et al. Donor origin of the
in vitro haematopoietic microenvironment after marrow
transplantation in man. Nature 1982;298:280-283.
-
Keller, G., Snodgrass, H.R. Human embryonic stem cells: the
future is now. Nature Medicine 1999; 5:151-152.
-
Keller, G.M. In vitro differentiation of embryonic stem cells.
Curr. Opin. Cell Biol. 1995; 7:862-869.
-
Kline, M. La sangre del cordón umbilical. Investigación y
Ciencia, junio 2001:6-11.
-
Knowles, M.R., Hohneker, K.W., Zhou, Z. et al. A controlled study
of adenoviral-vector-mediated gene transfer in the nasal
epithelium of patients with cystic fibrosis. N. Engl. J. Med.1995;
333:823-831.
-
Kocher, A.A., Schuster, M.D., Szabolcs, M.J. et al.
Neovascularization of ischemic myocardium by human bone-marrow-derived
angioblasts prevents cardiomyocyte apoptosis, reduces remodeling
and improves cardiac function. Nat. Med. 2001; 7:430-436.
-
Kondo, T., Raff, M. Oligodendrocyte precursor cells reprogrammed
to become multipotent CNS stem cells. Science 2000;
289:1754-1757.
-
Kopen, G.C., Prockop, D.J., Phinney, D.G. Marrow stromal cells
migrate throughout forebrain and cerebellum, and they
differentiate into astrocytes after injection into neonatal
mouse brains. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 1999; 96:10711-10716.
-
Krebsbach, P.H., Mankani, M.H., Satomura, K. et al. Repair of
craniotomy defects using bone marrow stromal cells.
Transplantation 1998;66:1272-1278
-
Lange, C., Kaltz, C., Thalmeier, K. et al. Hematopoietic
reconstitution of syngeneic mice with a peripheral
blood-derived, monoclonal CD34–, Sca-1+, Thy-1low, c-kit+ stem
cell line. J. Hematother. 1999;8:335-342.
-
Lee, S.H., Lumelsky, N., Studer, L. et al. Efficient generation
of midbrain and hindbrain neurons from mouse embryonic stem
cells. Nat. Biotechnol. 2000; 18:675-679.
-
Liu, N.; Shields, C.B.; Roisen, F.J. Primary culture of adult
mouse olfactory receptor neurons. Exp. Neurol. 1998;
151:173-183.
-
Lopez-Lozano, J.J.; Mata, M., Bravo, G. Transplantes neurales en
la enfermedad de Parkinson: resultados clinicos tras 10 anos de
experiencia. Grupo de Trasplantes Neurales de la CPH. [Neural
transplants en Parkinson disease: clinical results of 10 years
of experience. Group of Neural Transplants of the CPH]. Rev.
Neurol. 2000; 30:1077-1083.
-
Lorenz, E., Uphoff, D., Reid, T.R. et al. Modification of
irradiation injury in mice and guinea pigs by bone marrow
injections. J. Natl. Cancer Inst. 1951; 12:197-201.
-
Losordo, D.W., Vale, P.R., Symes, J.F. et al. Gene therapy for
myocardial angiogenesis: initial clinical results with direct
myocardial injection of phVEGF165 as sole therapy for myocardial
ischemia. Circulation 1998; 98:2800-2804.
-
Lumelsky, N., Blondel, O., Laeng, P. et al. Differentiation of
embryonic stem cells to insulin-secreting structures similar to
pancreatic islets. Science 2001 May 18; 292:1389-1394.
-
Makino, S., Fukuda, K., Miyoshi, S. et al. Cardiomyocytes can be
generated from marrow stromal cells in vitro. J. Clin. Invest.
1999; 103:697-705.
-
Mayani, H., Lannsdorp, P.M. Biology of human umbilical cord
blood-derived hematopoietic stem/progenitor cells. STEM CELLS
1998; 16:153-165.
-
McCarthy, M. Bioengineers bring new slant to stem-cell research.
Lancet 2000; 356:1500.
-
McCoy, S., Evans, A. A histological study of hair follicles
treated with a 3 msec pulsed ruby laser. Exp. Dermatol. 1999
8:352-354.
-
McKay, R.D.G. Stem cells in the central nervous system. Science
1997; 276:66-71.
-
McNiece, I.K., Langley, K.E., Zsebo, K.M. Recombinant human stem
cell factor synergises with GM-CSF, G-CSF, IL-3 and epo to
stimulate human progenitor cells of the myeloid and erythroid
lineages. Exp. Hematol. 1991;19:226-231.
-
Menasche, P., Hagege, A.A., Scorsin, M. et al. Myoblast
transplantation for heart failure. Lancet 2001; 357:279-280.
-
Mezey, E., Chandross, K.J., Harta, G. et al. Turning blood into
brain: Cells bearing neuronal antigens generated in vivo from
bone marrow. Science 2000; 290:1779-1782.
-
Mitchell, K.J., Pinson, K.I., Kelly, O.G. et al. Functional
analysis of secreted and transmembrane proteins critical to
mouse development. Nat. Genet. 2001; 28:241-249.
-
Morel, F., Galy, A., Chen, B. et al. Equal distribution of
competitive long-term repopulating stem cells in the CD34+ and
CD34– fractions of Thy-1low Lin–/low Sca-1+ bone marrow cells.
Exp. Hematol. 1998;26:440-448.
-
Morgan, J.E. Cell and gene therapy in Duchenne muscular dystrophy.
Hum. Gene Ther. 1994; 5:165-171.
-
Morrison, S.J., White, P.M., Zock, C., Anderson, D.J. Prospective
identification, isolation by flow cytometry, and in vivo
self-renewal of multipotent mammalian neural crest stem cells.
Cell 1999; 96:737-749.
-
Müller-Sieburg, C.E., Townsend, K., Weissman, I.L. et al.
Proliferation and differentiation of highly enriched mouse
hematopoietic stem cells and progenitor cells in response to
defined growth factors. J. Exp. Med. 1988; 167:1825-1840.
-
Mulligan, R.C. The basic science of gene therapy. Science 1993;
260:926-932.
-
Nagy, A., Rossant, J., Nagy, R. et al. Derivation of completely
cell culture-derived mice from early-passage embryonic stem
cells. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 1993; 90:8424-8428.
-
Orlic, D., Kajstura, J., Chimenti, S., et al. Bone marrow cells
regenerate infarcted myocardium. Nature 2001; 410:701-705.
-
Osawa, M., Hanada, K., Hamada, H. et al. Long-term
lymphohematopoietic reconstitution by a single CD34– low/negative
hematopoietic stem cell. Science 1996;273:242-245.
-
Ourednik, V., Ourednik, J., Park, K.I. et al. Neural stem cells
are uniquely suited for cell replacement and gene therapy in the
CNS. Novartis Found Symp. 2000; 231242-62.
-
Palmer, T.D., Schwartz, P.H., Taupin, P. et al. Cell culture.
Progenitor cells from human brain after death. Nature 2001;
411:42-43.
-
Pedersen, R.A. Células madre embrionarias en Medicina.
Investigación y Ciencia. 1999; Junio: 64-69.
-
Perry, D. Patients' voices: the powerful sound in the stem cell
debate. Science 2000; 287:1423-1446.
-
Petersen, B.E., Bowen, W.C., Patrene, K.D. et al. Bone marrow as
a potential source of hepatic oval cells. Science 1999;
284:1168-1170.
-
Phillips, R.L., Ernst, R.E., Brunk, B. et al. The genetic program
of hematopoietic stem cells. Science 2000; 288:1635-1640.
-
Pittinger, M.F., Mackay, A.M., Beck, S.C. et al. Multilineage
potential of adult human mesenchymal stem cells. Science 1999;
284:318-321.
-
Poliard, A., Nifuji, A., Lamblin, D. et al. Controlled conversion
of an immortalized mesodermal progenitor cell towards osteogenic,
chondrogenic, or adipogenic pathways. J. Cell Biol. 1995;
130:1461-1472.
-
Rathjen, P.D., Lake, J., Whyatt, L.M. et al. Properties and uses
of embryonic stem cells: prospects for application to human
biology and gene therapy. Reprod. Fertil. Dev. 1998; 10:31-47.
-
Reiser, J., Harmison, G., Kluepfel-Stahl, S. et al. Transduction
on nondividing cells using pseudotyped defective high-titer HIV
type 1 particles. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 1996;
93:15266-15271.
-
Risau, W., Sariola, H., Zerwes, H.G. et al. Vasculogenesis and
angiogenesis in embryonic-stem-cell-derived embryoid bodies.
Development 1988; 102:471-478.
-
Rohwedel, J., Maltsev, V., Bober, E. et al. Muscle cell
differentiation of embryonic stem cells reflects myogenesis in
vivo: developmentally regulated expression of myogenic
determination genes and functional expression of ionic currents.
Dev. Biol. 1994; 164:87-101.
-
Roisen, F.J., Klueber, K.M., Lu, C.L. et al. Adult human
olfactory stem cells. Brain. Res. 2001; 890:11-22.
-
Sandmaier, B.M., Storb, R., Kinley, J. et al. Evidence of
allogeneic stromal engraftment in the bone marrow using canine
mesenchymal stem cells. Blood 1998;92:116.
-
Schierle, G.S., Hansson, O., Leist, M. et al. Caspase inhibition
reduces apoptosis and increases survival of nigral transplants.
Nature Med. 1999; 5:97-100.
-
Schuldiner, M., Yanuka, O., Itskovitz-Eldor, J. et al. Effects of
eight growth factors on the differentiation of cells derived
from human embryonic stem cells. Proc. Natl. Acad. Sci. USA
2000; 97:11307-11312.
-
Shamblott, M.J., Axelman, J., Littlefield, J.W. et al. Human
embryonic germ cell derivatives express a broad range of
developmentally distinct markers and proliferate extensively in
vitro. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 2001; 98:113-118.
-
Shamblott, M.J., Axelman, J., Wang, S. et al. Derivation of
pluripotent stem cells from cultured human primordial germ
cells. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 1998; 95:13726-13731.
-
Shihabuddin, L.S., Horner, P.J., Ray, J., Gage, F.H. Adult spinal
cord stem cells generate neurons after transplantation in the
adult dentate gyrus. J. Neuroscience 2000; 20:8727-8735.
-
Siena, S., Bregni, M., Brando, B. et al. Circulation of CD34+
hematopoietic stem cells in the peripheral blood of high-dose
cyclophosphamide-treated patients: enhancement by intravenous
recombinant human granulocyte-macrophage colony-stimulating
factor. Blood 1989; 74:1905-1914.
-
Simmons, P.J., Torok-Storb, B. CD34 expression by stromal
precursors in normal human adult bone marrow. Blood
1991;78:2848-2853.
-
Soria, B., Roche, E., Berna, G. et al. Insulin-secreting cells
derived from embryonic stem cells normalize glycemia in
streptozotocin-induced diabetic mice. Diabetes 2000; 49:157-162.
-
Storms, R.W., Trujillo, A.P., Springer, J.B., et al. Isolation of
primitive human hematopoietic progenitors on the basis of
aldehyde dehydrogenase activity. Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A.
1999; 96:9118-9123.
-
Studer, L., Tabar, V., McKay, R.D.G. Transplantation of expanded
mesencephalic precursors leads to recovery in Parkinsonian rats.
Nature Neuroscience 1998; 1:290-295.
-
Svendsen, C.N., terBorg, M.G., Armstrong, R.J.E. et al. A new
method for the rapid and long term growth of human neural
precursor cells. J. Neurosci. Meth. 1998; 85:141-153.
-
Tada, M., Tada, T., Lefebvre, L. et al. Embryonic germ cells
induce epigenetic reprogramming of somatic nucleus in hybrid
cells. EMBO J. 1997; 16:6510-6520.
-
Taylor, G., Lehrer, M.S., Jensen, P.J. et al. Involvement of
follicular stem cells in forming not only the follicle but also
the epidermis. Cell 2000; 102:451-461.
-
Thomas, E.D., Storb, R., Clift, R.A. et al. Bone-marrow
transplantation. N. Engl. J. Med. 1975; 292:832-843.
-
Thomson, J.A., Itskovitz-Eldor, J., Shapiro, .S.S. et al.
Embryonic stem cell lines derived from human blastocysts.
Science 1998; 282:1145-1147.
-
Thomson, J.A., Marshall, V.S. Primate embryonic stem cells. Curr.
Top Dev. Biol. 1998; 38:133-165.
-
Till, J.E., McCulloch, E.A. A direct measurement of the radiation
sensitivity of normal mouse bone marrow cells. Radiat Res. 1961;
14:213-222.
-
Touraine, J.L. Transplantation of both fetal liver and thymus in
severe combined immunodeficiencies: interaction between donor's
and recipient's cells. In: Lucarelli G, Fliedner TM, Gale RP,
eds. Fetal Liver Transplantation. Amsterdam: Excerpta Medica,
1980; 276-283.
-
Tuszynski, M.H. Intraparenchymal NGF infusions rescue
degenerating cholinergic neurons. Cell Transplant 2000;
9:629-636.
-
Vile, R.G., Russell, S.J., Lemoine, N.R. Cancer gene therapy:
hard lessons and new courses.Gene Ther. 2000; 7:2-8.
-
Vogel, G. Parkinson's research. Fetal cell transplant trial draws
fire. Science 2001; 291:2060-2061.
-
Watt, F.M., Hogan, B.L. Out of Eden: Stem cells and their niches.
Science 2000; 287:1427-1430.
-
Weissman, I.L. Translating stem and progenitor cell biology to
the clinic: barriers and opportunities. Science 2000;
287:1442-1446.
-
Wilmut, I., Schnieke, A.E., McWhir, J. et al. Viable offspring
derived from fetal and adult mammalian cells. Nature 1997;
385:810-813.
-
Wobus, A.M., Wallukat, G., Hescheler, J. Pluripotent mouse
embryonic stem cells are able to differentiate into
cardiomycocytes expressing chronotropic responses to adrenergic
and cholinergic agents and Ca2+ channel blockers.
Differentiation 1991; 48:173-182.
-
Yamane, T., Hayashi, S., Mizoguchi, M. et al. Derivation of
melanocytes from embryonic stem cells in culture. Dev. Dyn.
1999; 216:450-458.
-
Ye, X., Rivera, V.M., Zoltick, P. et al. Regulated delivery of
therapeutic proteins after in vivo somatic cell gene transfer.
Science 1999; 283:88-91.
-
Young, F.E. A time for restraint. Science 2000; 287:1424.
-
Ziegler, B.L., Valtieri, M., Almeida Porada, G. et al. KDR
receptor: a key marker defining hematopoietic stem cells.
Science 1999; 285:1553-1558.
-
Zigova, T., Willing, A.E., Saporta, S. et al. Apoptosis in
cultured hNT neurons. Brain. Res. Dev. Brain Res. 2001;
127:63-70.
-
Zuk, P.A., Zhu M., Mizuno, H. et al. Multilineage Cells from
Human Adipose Tissue: Implications for Cell-Based Therapies.
Tissue Eng. 2001; 7:211-228.
-
Zuleswski, H., Abraham, E.J., Gerlach, M.J. et al. Multipotential
nestin-positive stem cells isolated from adult pancreatic islets
differentiate ex vivo into pancreatic endocrine, exocrine, and
hepatic phenotypes. Diabetes 2001; 50:521-33.
|